martes, 20 de abril de 2010

Del conocimiento docente y su desarrollo

A continuación, vamos a analizar, interpretar y valorar la práctica reflexiva de tres docentes descritos por Wilfred Carr:

John Smith, realiza una reflexión de tipo tecnológica (investigación proceso-producto), analizando las variables-procesos interna y estudia la eficacia de sus propios métodos y estrategias en dos fases:

  • A través de test psicométricos comprueba la capacidad de aprender matemáticas (en ambos grupos: homogéneos y heterogéneos), y crea un programa para conseguir que la capacidad de aprendizaje sea similar en los dos grupos.

  • Enseña el programa que ha creado al resto de sus compañeros y una vez aceptado por todos, formará parte del currículum del centro.

Realiza una acción instrumental, para imitar y adoptar las técnicas que la investigación empírica señala como eficaces, siendo un mecanismo mental que enriquece las estrategias de entrenamiento docente empleadas.

El docente ha tenido buena intención, ya que ha investigado y realizado un programa para mejorar los resultados obtenidos pero se ha centrado únicamente en medir la capacidad que éstos poseen para la adquisición de los contenidos matemáticos.


David Evans, realiza una reflexión interna y personal sobre su actuación como docente, valorando constantemente la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje existente en su aula y llevando a cabo un conocimiento personal práctico. Además, analiza su conocimiento a través de las comprensiones personales que realiza sobre su trabajo en el aula.

La reflexión es práctica, incidiendo ésta en su pensamiento práctico y configurando el conocimiento de oficio a la luz del conocimiento académico.

Es fundamental que el docente reflexione sobre su metodología en el aula, permitiendo el conocimiento y mejora de la misma. Este compromiso con su labor le permitirá evolucionar en el ámbito personal y profesional, aumentando su motivación y alejándole así de la rutina del aula.


Mary Jones, analiza y reflexiona sobre el por qué de la desmotivación y descontento de sus alumnos. Para ello, utiliza test psicométricos para medir las capacidades de sus alumnos (entendiendo la psicometría como parte de un cuerpo general de ideas y creencias que constituyen la meritocracia).

Realiza una reflexión crítica, siendo consciente de la influencia de las limitaciones ideológicas y sociales en sus prácticas y obtiene el control sobre la dirección de esas influencias a través de la autorreflexión.
Se trata de una investigación en acción, implicando un compromiso social y práctico. Y se caracteriza por ser realizada por los implicados en la práctica que se investiga, por tener como objeto mejorar la práctica, por suponer una visión sobre el cambio social…

Para concluir, pensamos que éste es el modelo más complejo y, a su vez, el más eficaz, puesto que responde con mayor precisión y profundidad a las necesidades de sus alumnos en los aspectos educativos, personales y sociales.

domingo, 4 de abril de 2010

De cómo hemos ido aprendiendo a enseñar

A la hora de realizar el trabajo conjunto del Bloque 2, debemos decir, que los miembros del grupo poseemos casi las mismas ideas y opiniones sobre el tema y que sólo hemos tenido como experiencia las vividas durante la carrera en los centros educativos.

Somos conscientes de que en la actualidad, el enfoque existente en las escuelas es técnico (cuyas características desmotiva a los alumnos), por ello, la perspectiva ideal sería la crítica, promoviéndose un modelo de enseñanza reflexivo y colaborativo entre los miembros de la comunidad educativa.

Estamos de acuerdo en que la manera en que hemos llegado a pensar y actuar en la educación procede de nuestra experiencia directa con las escuelas tanto como alumnos, como profesores de práctica, donde nos vimos limitados en nuestra actuación por las condiciones escolares y laborales existentes en los centros educativos.

Actualmente sólo hemos podido vivenciar la etapa de formación inicial, donde hemos adquirido habilidades, competencias… para llevar a cabo nuestra profesión, pero ésta por sí sola es escasa. Para reconstruir nuestra práctica educativa, creemos que sería necesario fomentar la participación docente en los centros de profesores, que posean mayor participación en la elaboración del currículo… Para introducir estos cambios, es necesaria la implicación y colaboración de toda la comunidad educativa.

A través de nuestra experiencia, comprobamos que ni las escuelas ni los profesores tienen en cuenta la existencia de las flexibles identidades presentes en la población estudiantil caracterizada por ser diversa y plural. La escuela actual no dispone o no le da el uso correcto a los recursos necesarios para dar respuesta a esta diversidad. Menos mal, que cada vez son más los docentes que se preocupan por su profesionalización, combatiendo contra las resistencias y obstáculos que se oponen a la formación continua del profesorado: la concepción abstracta de la teoría y la práctica; la incertidumbre e inseguridad ante el cambio, la burocracia organizativa y la centralización en la toma de decisiones; etc.

Para finalizar, debemos decir que tenemos la esperanza de que cada vez sean más los docentes que adquieren consciencia de la importancia que tiene el seguir formándose una vez terminada la carrera. Ya que cuanto mayor sea nuestros conocimientos y experiencias en este ámbito, mejor será la formación que inculcaremos a nuestros alumnos, con el fin de favorecer en todo momento el proceso de enseñanza y aprendizaje y la mejora de calidad de toda la comunidad educativa.